martes, 15 de febrero de 2011

Tomada: la opción para nuestra Ciudad.


Estuvimos los blogueros en una charla informal con Carlos Tomada.
El compañero ministro habló como lo hace siempre: con lenguaje franco y directo.
Nos dijo de la necesidad que tiene el movimiento nacional y popular de acceder en esta instancia al gobierno de la ciudad para realizar un gobierno de todos y para todos.
La posibilidad es ahora.
El hecho de tener conexión y dirección congruente con el modelo encarnado por nuestra Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner nos va a permitir llegar a construir una ciudad mas integradora, mas justa, sin caprichos ni justificativos.
En un momento se estableció este diálogo:






Carlos Tomada plantea la necesidad de llevar al Gobierno de la Ciudad la ideologia y la práctica de una administración que tienda a dar brillo y lustre a una Buenos Aires alicaída, sin alma y sin ideales.
Es necesario que nuestra Ciudad sea otra vez un faro que lleve al pais por un sendero de grandeza y felicidad.

Carlos Tomada parece ser el hombre que encarne ese derrotero.
Sin que nadie saque los pies del plato.
Por que en esto, estamos todos.


martes, 18 de enero de 2011

Vargas Llosa y el liberalismo


Horacio González *


No es fácil reprobar el liberalismo si lo vemos en el largo ciclo de gestación del mundo moderno. Sentimos esa dificultad aun ahora, cuando todavía se lo invoca bajo el criterio tradicional de la intangibilidad del individuo frente a la “razón de Estado” o ante los poderes corporativos. El caso de Robert Cox y su ejemplar actuación al frente del Buenos Aires Herald en los años ’70 sirve para evidenciarlo. Por supuesto, mirado el liberalismo a través de su evolución contemporánea, aparecen rostros suyos ya no tan decorosos. Especialmente, el de no ser más una ética de la responsabilidad política sino el último refugio de las más crudas derechas económicas. Desde esos cortinajes emanan las críticas a las políticas públicas, a las intervenciones razonadas del Estado, a los populismos social-democráticos y a los socialismos épicos del siglo ya transcurrido. Ya sea porque el liberalismo se convierte en un pretexto para exhibir mutiladas fórmulas conceptuales en sociedades que requieren nuevas armazones institucionales, ya sea porque las instituciones de la civilización son instrumentadas para acunar nuevos despotismos económicos, el liberalismo es una palabra remanente, vencida. No lo ha derrotado ejército alguno. Es víctima de sus propias inconsecuencias: no dice ya lo que su significado remoto quiere decir, ni quiere decir ahora lo que en sus historias antepasadas había significado.

Pero una situación interesante se presenta en relación con la obra de Mario Vargas Llosa. Su última novela, El sueño del celta, contiene un breviario del credo liberal de quien la escribe, a la manera de una novela de tesis pero, como veremos, invertida. Es la historia de un personaje históricamente existente, que se situará en los antípodas de ese mismo credo. En verdad, Roger Casement, en su dramática conversión desde su papel de cónsul humanitario del Foreign Office a diplomático prominente del ejército de liberación irlandés, nos sorprende como una figura fanática, un militante iluminado y cercano a un orden sacrificial, tal como los que Vargas Llosa acaba de condenar en su discurso de aceptación del reciente Premio Nobel de Literatura.

El novelista premiado condena; pero el novelista sumergido en la penumbra de su gabinete literario traza de manera honrosa el via crucis de su personaje. ¿Cómo pensar esta discordancia? Ya Vargas Llosa, que ha pulido para alivianar en sí mismo todo lo que había recibido de Faulkner, Flaubert o Conrad, lo ha explicado muchas veces. La novela moderna nace del distanciamiento de los autores respecto de sus personajes, produciendo una voluntaria e irónica suspensión del juicio moral que fundamenta el oficio mismo del escritor.


Vargas Llosa se ha informado en bibliotecas y archivos para construir la historia de Roger Casement, biografía trágica de la insurgencia irlandesa a comienzos del siglo XX. Su periplo afiebrado, propio de un poseído, es seguido por Vargas Llosa con su trabajo bien probado de novelista. Ciertamente, no deseamos ser quienes al discutir con él neguemos sus destrezas. En el Congo belga y en el Amazonas peruano, los informes de Casemet, obtenidos a partir de grandes escenas de ludibrio y suplicio, cumplen con la premisa del personaje tan exaltado como piadoso. Fulmina a los representantes europeos del colonialismo y los empresarios vernáculos que sostienen con formidable hipocresía una fachada empresarial con sede en Londres y, simultáneamente, feroces técnicas de servidumbre en el interior de las selvas y posesiones de ultramar.

Pero aquí hay una primera observación a realizar, que Vargas Llosa deja flotando: el hechizado Casement, ciertamente con el apoyo de la diplomacia inglesa, pone la denuncia a los explotadores colonialistas en el gesto primordial de su acción. Esto originará quiebras empresariales, abandono de poblaciones, pérdida de espacios económicos que podrían ser sometidos a otras ocupaciones tanto o más siniestras. Cualquier tema que asuma el fanático, aun el que sea justo de toda justicia, puede provocar peores efectos que los que contribuiría a evitar. Implícita moraleja liberal: cuidado al intentar impedir los males, podemos agravarlos.

¿Era entonces la manera correcta de proceder? Casement tiene inclinaciones mesiánicas. Sus elecciones morales son las adecuadas, pero las consecuencias de su acción son las producidas por un verdadero “fundamentalista”, concepto que Vargas Llosa no emplea pero ha surgido de la fragua contemporánea de la conciencia liberal aligerada de densidades históricas. La lección de Vargas Llosa –no del novelista sino la del hombre de profesión de fe liberal– sería equiparable a la de quien se indigna por la esclavitud moderna pero no aceptaría un denuncismo desatinado que no mida las consecuencias de su denuncia. Pero no es esto lo que está planteado en la literalidad de El sueño del celta. Vargas Llosa está genuina y ficcionalmente amarrado a su personaje y lo necesita extremista, en su oficio de ángel revelador de todas las penurias humanas, para justificar luego la plena asunción por parte de Roger Casement de la causa de la Irlanda irredenta.

Es ahí, ya convertido en un nacionalista radical, que mostrará su veta fundante, una militancia alucinada en un momento histórico singular, a la que es llevado por haber asimilado la situación de opresión en el Congo y el Amazonas con el avasallamiento que ejerce Inglaterra sobre Irlanda. Casement era partidario de asociar la insurrección irlandesa de 1916 a las operaciones del ejército alemán contra Gran Bretaña. Son temas que difusamente arrastran, con algunos ecos sofocados, ciertos nombres argentinos. Allí están las obras de Scalabrini Ortiz, de los hermanos Irazusta, el nacionalismo antibritánico, desde luego, y la veta “irlandesa” de la política nacional, un Walsh, un Cooke, y por qué no el coqueteo “irlandés” que realiza el “probritánico” Borges en Tema del traidor y del héroe, al que sin duda Vargas Llosa rinde tributo.

Una segunda cuestión es entonces la conversión de Casement desde su condición de agente humanitario del Imperio, en el límite del escándalo, hasta tornarse representante juramentado del Alzamiento protagonizado por la Hermandad Republicana Irlandesa. Si su ultrismo de denunciante de la explotación colonial dejaba consecuencias heréticas para los Imperios, su tesis de la alianza con la Alemania del Kaiser tenía sus dilemas, aun para los cenáculos iluminados por el santoral político de los partisanos de Dublín. Dijimos que la novela de Vargas Llosa sería asemejable a una tesis vista por el revés: el fracaso de la iluminación mística lleva a que la conciencia liberal sea la salida política para el mundo. Pero no sólo no lo dice así, sino que sus personajes, como en casi todas su novelas –basta recordar la Historia de Mayta, La guerra del fin del mundo, Pantaleón y las visitadoras, la misma Conversación en la Catedral–, son sujetos inocentes que poco a poco ascienden a la cima de un poder que es sectario y demoníaco. Son tratados, sin embargo, a la luz de la empatía que les presta el novelista, aunque luego en sus foros liberales a éste le será fácil enviarlos al cadalso. Si esto es posible, entonces se resienten sus propias novelas, posiblemente ya engendradas para que el ciudadano liberal cosmopolita Mario Vargas Llosa condene los temas y personajes de las novelas del escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Lo que tienen de tesis las novelas de Vargas Llosa, entonces, suele estar menos en sus propios desarrollos que en los actos políticos del liberalismo un tanto fanatizado del escritor en tanto ideólogo –pues con alguna compensación personal tenía que contener su sinuosa predilección novelística por esas almas extremas, atormentadas–. Bajo el peso de sus mismas inmolaciones, ha condenado en el tribunal del Premio Nobel a los sediciosos utópicos, a los cándidos militantes, a los obcecados revolucionarios al borde del escepticismo, que son sus polichinelas y esperpentos, a fin de mostrar un liberalismo universalista, munido de un sumario antitotalitarismo, llamando a “recuperar las libertades” en Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua. Además, poniendo como ejemplos relumbrantes a Chile o a Brasil. Naciones réprobas o naciones benditas, aquí tenemos sus temas del “traidor y del héroe liberal” en materia de países.

A la Argentina en su discurso no la nombra, deja la tarea para lugartenientes y vicarios. Asimismo convocará a desterrar las quimeras revolucionarias y las militancias expiatorias. Todo un programa, que solemos leer, profusamente reiterado, en muchos articulistas del diario La Nación, y en tantos otros, si deseáramos evocar con propósito polémico el rastro que deja por el mundo este vigía de “las libertades en peligro”.

¿Hay una novela liberal? Si las hubiera, lo serían por su estilo. Por ejemplo, las de Jorge Amado lo podrían ser, pero no por sus temas ni por la voluntad del propio escritor brasileño, por cierto bien recordable por sus compromisos sociales. Vargas Llosa, en cambio, si bien ha esmerilado los toques de realismo simbolista, irónico y educadamente decadentista que de alguna manera lo inspiran, ha conseguido como hombre público hacer emplazamientos de alerta dirigidos a los espíritus “edificantes” en torno del “populismo”, el “intervencionismo estatal” y otras señaladas malignidades que exhorta a repudiar. ¿Es esto lo que lo llevaría a execrar buena parte de sus elecciones literarias, esas conciencias aventurescas que pone en juego? Como hombre político liberal acaso está en el extremo opuesto de mucho de lo que expone en sus ficciones históricas, pero es como si quisiera decir que sólo después de arduas conversiones personales es posible ser un buen liberal.

Si muchas de sus criaturas eligen conversiones hacia la fascinación insurreccional, él las experimenta desde hace mucho tiempo en dirección a la zona de las Fundaciones Internacionales del Liberalismo en todas sus ramificaciones económicas y acepciones: el hipócrita liberalismo de combate, de índole empresarial, el más chirle de índole profesoral, el que alienta procesos de desestabilización en las grandes experiencias políticas latinoamericanas y finalmente el de los conversos.

Todo tiempo histórico sabe mucho de conversiones morales e ideológicas. Es su máximo resorte. El drama de la conversión de Leopoldo Lugones, un extraño liberal, antes socialista, en dirección a una heroicidad insufrible o hacia jefaturas oraculares, siempre fue más interesante que las conversiones de los hombres de izquierda hacia la cartilla liberal. Es que el converso es la prueba de fuego de cualquier empresa política o ideológica. Como siempre ha ocurrido, todos cambiamos y lidiamos con distintas explicaciones autobiográficas sobre nuestros cambios personales. Pero no es noble ofrecerse como converso para avalar las figuraciones que antes reprobábamos, pues en este caso es adecuado, cuanto menos, el gesto del futbolista que no festeja su gol en la valla del equipo en el que antes jugaba.

Héroe de la gran prensa establecida en esas estaciones de reaccionarismo cultural y político, Vargas Llosa es casi un nombre argentino. No ve la compleja pero atractiva hora que vivimos, quiere sacudírsela de encima, pero deja convivir en él los rastros de sus viejos símbolos rotos y la conciencia ya asentada del temor por su propio pasado. Se pasea como marioneta ambulante, aunque no tiene derecho a aleccionarnos sólo por seguir escribiendo sobre los personajes turbulentos de una historia demasiado familiar. No es respetable, aunque sus fantasmas puedan serlo.


* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

jueves, 13 de enero de 2011

Profecías de un gurú cibernético


La separación entre el contenido y la publicidad, los avisos personalizados y el surgimiento de un “periodismo sin fines de lucro” son manifestaciones de lo que este experto brasileño llama “la era post pc”. Bienvenidos al futuro.

POR GUIDO CARELLI LYNCH

La flamante encuesta “Digital Life” de la empresa británica TNS revela que en ninguna otra región en el mundo se invierte más tiempo en línea en las redes sociales como en América Latina. Se consumen en promedio 5,2 horas en sitios como Facebook y “nada más” que 4,2 horas respondiendo y escribiendo mails.

¿Cuál es el valor periodístico de reflejar las redes sociales en los medios tradicionales?

El gran fenómeno de la Red es la actividad de las redes sociales y el mundo que uno crea alrededor, en el mundo virtual. El hecho de que el candidato José Serra en Brasil, al reconocer su derrota, y hacer los agradecimientos mencionara específicamente a sus fans en Internet y especialmente a sus 500 mil seguidores en Twitter da una pauta de eso. El perdió la elección pero ganó en Twitter.


¿Pero por qué debe ser parte de la agenda mediática?

Cuando un político hace una declaración, la gente reacciona. Las personas se están convirtiendo en medios. Las redes sociales permiten un crecimiento exponencial. A la mayoría de los usuarios de Twitter les importa lo que los grandes medios publican, pero no pueden seguir haciendo las cosas como antes, sin escuchar a la gente. Es un círculo virtuoso de información, que en algún momento puede convertirse en un círculo vicioso, porque hay muchas falsedades. En definitiva, hay un flujo de información muy distinto al que teníamos antes. El medio perdió el poder y el control sobre la información que tenía. No es que lo haya perdido todo, pero perdieron parte de lo que los hacía tan poderosos en el siglo pasado. Los medios tienen que abrirse, tienen que reaccionar para adaptarse. Van a tener parásitos, pero lo que no pueden hacer es pensar que el ambiente va a seguir como antes.

¿Qué otras coyunturas se abren?

Una de las novedades que están ocurriendo aquí en Estados Unidos es que –con el achicamiento de la posibilidad de generar ganancias en medios periodísticos importantes–, está creciendo el periodismo sin fines de lucro. Las empresas tradicionales de medios están aliándose con ellos. El Pulitzer del periodismo online fue para Propublica y The New York Times que trabajaron juntos. En Austin, mi ciudad, existe Trivium, otra organización sin fines de lucro. The New York Times está pagando para que produzcan información para sus periódicos de Texas. Es un ejemplo claro de que las empresas tienen que estar abiertas a estas actitudes. Yo creo que en las organizaciones sin fines de lucro en este nuevo ecosistema ocuparán espacios que las empresas con fines de lucro dejaron abiertos, porque no los conformaba hacer ese tipo de emprendimiento.

¿El papel fiscalizador del periodismo está siendo revisado por la sociedad porque inevitablemente se transforma en un factor de poder en sí mismo?

La democracia no es democracia si no hay un periodismo libre. Los gobiernos empiezan a tener sus propios medios, como pasó en los países comunistas, donde la prensa libre no existía.

Hoy nada impide que un blogger tenga más audiencia que un periódico. La verdad es que los medios están ahí y en Estados Unidos hay casos de periodistas independientes que empezaron a crecer y pasaron de un blog unipersonal a una compañía pequeña o mediana de medios, que a su vez contrata más profesionales. Las empresas periodísticas se transforman en centros de poder, pero este nuevo mundo hace que exista mucho más control que en cualquier otra época. Si se publican noticias tendenciosas o falsas, hoy hay muchos más medios y recursos para que la gente reaccione contra un medio. Y el medio lo sabe.

¿Hacia dónde va Internet?

La gran revolución que empezó ahora es la de la movilidad. Estamos pasando a otra fase de la revolución digital en la que los nuevos dispositivos conducen a la era post-pc. Es el tiempo de la telefonía celular y de los tablets. El iPad es apenas el primero de una enorme serie que ya viene.

Pero para eso la torta publicitaria debe incrementar su participación en Internet. ¿Por qué la publicidad no se equilibra? Hay varios factores. Se necesita tiempo para que la gente se ajuste. A las empresas periodísticas no les interesa enfatizar la publicidad online, porque cuesta mucho menos. A las agencias de publicidad no les interesa estimular la publicidad más barata online, porque ellos ganan por comisión. Yo creo que esta es la causa de la desproporcionalidad entre la televisión, el papel e Internet. Es natural, pero tiene un límite. En los próximos tres años la publicidad online va a crecer mucho al igual que la publicidad en celulares. La gente que dice que no hay publicidad online está ciega. El dinero que gana Google es por publicidad y publicidad muy barata. Es una nueva lógica. El lugar geográfico donde estés, la hora del día, tendrá que ver con la publicidad que van a presentarte. Es más o menos como la publicidad de Minority report . Prácticamente toda la tecnología de esa película existe. La idea de que una máquina pueda identificarte en el subte. Eso da una dimensión de la publicidad diferente.

¿Y cómo incidirá eso en el periodismo?

Antes el contenido era una forma de atraer a un público y la forma de financiar el contenido era aprovechar el encuentro del público con el contenido para presentar publicidad. Lo que estamos viendo es una fragmentación increíble. La separación entre el contenido y la publicidad. Hay un proceso de desintermediación. Un productor puede crear sus medios de llegar a la masa. La lógica de esta selva es diferente. Un anunciante que antes dependía de un medio masivo, hoy crea sus propias redes sociales. Cada vez que usamos Google brindamos información que después vale oro. Todo el capitalismo va a basarse en información sobre los consumidores a nivel personal.

Internet, más que especialistas, tiene profetas y gurúes. Repiten eslóganes y viajan por el mundo para dar conferencias y asistir a los grandes medios, los mismos que tantas veces demoran su apuesta por la Red, que tantas veces son dirigidos por “los dinosaurios del papel”, como este adelantado a veces los llama. Las entrevistas que los gurúes cibernéticos suelen dar a lo largo y ancho del planeta siempre se parecen, igual que sus cotizadas charlas. Mal que le pese, el brasileño Rosental Calmon Alves es uno de ellos. Para sus charlas suele elegir dos imágenes que grafican la metamorfosis mediática que atraviesa al mundo. La primera es una foto del desierto de Arizona. No hay muchos más colores que la aridez roja que domina la escena, un cacto y algunos arbustos. La segunda es una postal del Amazonas, uno de los espacios con mayor biodiversidad en el planeta. Para Calmon Alves no existe mejor metáfora sobre la transformación del mundo mediático. “Una cosa es ser un cacto importante en el medio del desierto, y otra cosa es ser un árbol frondoso en el medio de la foresta más grande del planeta. Cada uno de nosotros es un medio, un organismo poco o muy activo”, dice en un castellano irremediablemente entre brasileño y porteño, que aprendió en los años setenta en Argentina, cuando era corresponsal del Jornal do Brasil. “La gente está tomando el control”, sentencia como si fuera una profecía telefónica, desde Texas, donde dirige el Centro Knight para el Periodismo en las Américas.

De Ñ

martes, 17 de junio de 2008

ESTE ES UN LLAMADO A LA SOLIDARIDAD

A ALFREDO DE ANGELIS DNI 12.619.983 SE LE PERDIO EN LA RUTA NACIONAL 14 A LA ALTURA DE GUALEGUAYCHU UN BMW CI CLUB SPORT LIMIT EDITION STEP NAFTA MODELO 2008 Y ES POR ELLO QUE ESTA PARANDO A TODOS A VER SI LO RECUPERA.

ESTE NOBLE PRODUCTOR RECONOCIO EN EL PROGRAMA DE TV TRES PODERES DE TN QUE TRABAJABA 650 HECTAREAS EN LAROQUE ENTRE RIOS CAMPOS QUE PERTENECIERON A ALFREDO YABRAN

EL PRODUCTOR DICE QUE ES MUY RESPONSABLE Y POR ESO LE DIERON UN CAMPO QUE VALE 8 MILLONES DE DOLARES PARA QUE LO TRABAJE

ESTE PRODUCTOR ES MUY EFICIENTE Y COSECHO EN DICHA SUPERFICIE 2100 TONELADAS DE SOJA Y POR LO TANTO EL GOBIERNO LO DECLARO COMO GRAN PRODUCTOR PORQUE COSECHO MAS DE 500 TONELADAS COSA POR DEMAS INJUSTA PORQUE EL ES SOLAMENTE UN GRINGO DE LAS CHACRAS.

A ESTE HUMILDE PRODUCTOR EL GOBIERNO LE QUIERE ROBAR SU PLATA PORQUE CUANDO EL SEMBRO EN NOVIEMBRE DE 2007 LA SOJA VALIA 269 DOLARES POR TONELADA FOB Y EL NO TIENE LA CULPA SI HOY CUANDO COSECHO ESA SOJA VALE 480 DOLARES FOB POR TONELADA. Y ADEMÁS QUE ES UN 80% DE AUMENTO ES 6 MESES .... UNA MISERIA DIRIA EL GRINGO.

ESTE GRINGO DE LA CHACRA FACTURO EN SOJA CON LA RETENCION QUE EL QUIERE 35% 643.000 DOLARES (ES SOLAMENTE UN POQUITO MAS DE MEDIO MILLON DE DOLARES) Y EL GOBIERNO UNITARIO LE QUIERE PAGAR CON LA RETENCION DEL 41% U$S 582.000.-

CON LA DIFERENCIA 61.000 DOLARES ES HUMILDE Y SUFRIDO GRINGO DE LAS CHACRAS SE QUERÍA COMPRAR EL BMW ANTERIORMENTE MENCIONADO Y ES POR ELLO QUE HACE VIGILIA EN LA RUTA TAL VEZ JUNTO A SILVIO RODRIGUEZ PARA VER SI UNO ENCUENTRA EL UNICORNIO Y EL OTRO EL BMW.

ATTE.

Ing. Juan David Nogueira


No siempre...

Cacerolas de teflón - Ignacio Coppani

No te oí… En los días del silencio atronador.

No te oí junto a las madres del dolor,

no sonaste ni de lejos, por los chicos, por los viejos… olvidados.

No te oí… Puede ser que ya no estoy oyendo bien,

pero al borde de las rutas de Neuquén,

no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.

Y entre nuestros cantos desaparecidos

yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,

que resiste comprender que hay tanta gente

que en sus pobres recipientes solo guarda una ilusión.

Cacerola de teflón, volvé al estante,

que la calle es de las ollas militantes…

Con valiente aroma de olla popular.

Cacerola de teflón, a los bazares,

o a sonar con los tambores militares…

Como tantas veces te escuché sonar.

No te oí… Cuando el ruido de las fábricas paró,

cuando abril su mar de lágrimas llenó.

No te oí con los parientes del diciembre adolescente… asfixiado

No te oí… Puede ser que mis orejas oigan mal,

pero nunca te he sentido en la rural,

reclamar por el jornal de los peones yerbateros,

por la rentabilidad de los obreros,

por el tiempo venidero, por que venga para todos.

No te oí ni te oiré porque no hay modo

De juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.

Cacerola de teflón, volvé al estante…

De los muebles de las casas elegantes

Que las cocineras te van a extrañar.

Cacerola de teflón, a los bazares

O a sonar en los conciertos liberales

Como tantas veces te escuché sonar.

No te oí … En el puente de Kosteki y Santillán

No te oí por el ingenio en Tucumán

No te oí en los desalojos, ni en los barrios inundados … de este lado.

No te oi… En la esquina de Rosario que estalló

cuando el angel de la bici se cayó…

Y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.

Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo

por un joven sin trabajo, a la deriva.

Debe ser que desde arriba, desde los pisos más altos

no se ve nunca el espanto y las heridas.

Cacerola de teflón, volvé al estante…

Yo me quedo en una marcha de estudiantes

donde vos nunca supiste resonar.

Cacerola de teflón, a los bazares

O a llenarte de los más ricos manjares

Que en la calle no se suelen encontrar.

Cacerola de teflón andá a c…ocinar


El video está en el siguiente enlace:

http://mx.youtube.com/watch?v=9EPrGwhziSw